Por: Daniel Guerra
Es así que se puede definir el Software libre como "...un programa o secuencia de instrucciones usada por un dispositivo de procesamiento digital de datos para llevar a cabo una tarea específica o resolver un problema determinado, sobre el cual su dueño renuncia a la posibilidad de obtener utilidades por las licencias, patentes, o cualquier forma que adopte su derecho de propiedad sobre él (o sea, el software libre puede estar licenciado, o protegido por una patente autoral), por lo que puede utilizarse o transferirse sin pago alguno al licenciante, o a su creador...".
El mismo programa puede ser modificado y utilizado para cualquier propósito, en el cual se adaptarán controles para el requerimiento que necesite el usuario que lo va a ejecutar. Entre los contenidos que se utilizan se mencionan fuentes tipográficas, sonidos, imágenes, guías, manuales entre un sinfín de posibilidades.
Se puede afirmar entonces que este tipo de tecnología consiste en el trabajo colaborativo en el desarrollo de la informática, los cuales han sido proyectados por centros de investigación, universidades y entidades gubernamentales.
Un factor preponderante para la instalación de esta tecnología es su gratuidad, es decir, que el mismo puede ser utilizado sin pagar dinero o en sus defectos, sin costear ningún tipo de licencia. En cambio, el llamado "Software Propietario" exige la cancelación monetaria para la actualización del mismo, y en caso de su evolución -una reciente versión- se debe pagar una nueva licencia para obtener mejoras y ventajas de estas aplicaciones.
De todo lo ante expuesto es que ha nacido el interés de la utilización de estos avances para el bien colectivo y individual, aquel que tiene necesidades de evolucionar sin la necesidad de cancelar grandes sumas de dinero para estar a tono con el creciente desarrollo tecnológico.
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